Felises fiestas, bellesa!

Pueden existir miles de mañas que nuestro inconciente puede usar para sacar de nuestra vista o mente aquellos fulanos no adecuados que aparecen en momentos inadecuados. Sin embargo, las características del aporte propio de estos patas para que los olvidemos son las menos pensadas, las menos calculadas, las más inesperadas.

vart1.gif

 

 La mala ortografía puede ser indiferente para muchos. Gracias a Dios -y agradezco con sinceridad- en estos tiempos aún podemos conocer cómo escriben los demás -sobre todo los aspirantes o los mal llamados admiradores- por medio de los mensajes de texto y los emails. Mal que bien, aún contamos con este tipo de herramientas para mantener comunicación y -para los que nos interesa el tema- saber cómo se expresa gramaticalmente esa persona a través de un texto escrito.

El motivo del post… recientes mensajes de texto de un par de galanetes míos con HORRORES ortográficos que desinflaron en “one” cualquier tipo de emoción que pudieron haber causado con su comunicación verbal. ”Haber”, “vacán”, “habrazo”, “felises”… bueno, lo de “bellesa” lo inventé para este caso, pero ya no me sorprendería encontrar esa palabra -o esa forma de escribirla- mañana, en mi celular.  

En fin. Es evidente que los ánimos, ganas o calenturas frente a ese par de sujetos, antes tentadores, se han desvanecido gracias a su ortografía que refleja la mala educación que se recibe en nuestro país. Lo triste es que he visto este tipo de casos -que son graves. Ojo, no critico la redacción sino la ortografía básica.- también entre gente de la universidad y es más preocupante. Claro, lo sorpresivo de estos dos muchachos es que se supone que están en plan gilero. Qué roche por ellos!

Parece que se olvidaron que se enamora con el verbo, pero el verbo bien conjugado y las palabras bien escritas.

En horabuena, un motivo quizá superficial pero importante para despejar la mente y bajar la emoción.

Published in:Cosas que pasan |on Julio 29th, 2008 |No Comments »

Pasarela de galanes…

Cuando una está en abstinencia aparecen por docena los galanes.

dsquared2.gif

Nos empezamos a sentir contentas, relajadas, autosuficientes y de pronto… una manadita de machos empieza a rondar al acecho de cualquier movimiento en falso que podamos dar.

Cuando menos queremos tenerlos alrededor, más se acercan y más se presentan para tentarnos.

¿Qué hacer? Ante este desfile de supuestos pretendientes… darles importancia es lo peor. Aunque cuesta - y sí que cuesta- hay que dejarlos al margen. Sus dulzonas palabras, sus mensajes hipnóticos o sus miradas provocadoras no pueden dejar que caigamos en el juego. Lamentablemente, es peligroso para nuestra recuperación ceder a esas insinuasiones reales o fantaseosas. Peor aún si nosotras nos ponemos en el plan de conquistadoras una vez que vemos que del otro lado existe un interés tentador.

¿Hasta cuándo seguir con la dieta? No lo sé. Probablemente cuando podamos estar en paz al lado de un hombre sin tener que dar por él más de lo que le toca.

Por el momento la mira está en mi recuperación y en mi bienestar.

Sigo con la pausa y controlando la presencia de estos sujetos de tentación.

Published in:Abstinencia |on Julio 24th, 2008 |No Comments »

Placer o perecer

bp_1bacteria.jpg

Placer. El maldito placer que puede producir fantasear con lo que podrías decirle, lo que podrías hacer, lo que él podría responder. 

Si en un sueño apareció uno –ese que no queremos realmente recordar- la mejor medicina para quitarse el malestar que nos produjo no puede ser meter a otro en su lugar. Puede resultar un paliativo, sí. Nos alivia por unos instantes y hasta quizá horas, pero OJO a lo que acabamos de hacer: sacamos un cerumen del oído, para taponearnos con flema la garganta.

 Atención!! Esa mucosidad, oculta en una coraza de caramelo, que introdujimos en nuestro amado cuerpo se convertirá en una molestia peor que el inicio de una leve otitis que nos pudo causar ese cerumillo insignificante. No podemos dejar que ese bacterial sujeto se instale en nosotras y nos infecte como ya lo hizo alguna vez. Un clavo no saca a otro clavo y menos un infeccioso a un apestoso. 

Pero así es. Nos saben dulce, los sentimos suaves, confortables, perfectos para desatorarnos al fulano que queremos abortar de nuestra cabeza; sin embargo, su regreso sí tiene algo de perfecto: la perfecta excusa para volver a pensar en el fulano. 

C’est la vie. Nos levantamos y recaemos. Estamos saludables o nos abrazamos a infecciones y virus pestosos.

 Desatoro mi mente, esta vez escribiendo. Ya no se valen las bacterias ni las incubaciones suicidas de gérmenes fantásticos. 

He dicho.

Published in:Siento |on Julio 9th, 2008 |No Comments »

Lomo fino? mm… no gracias!

imagen_7785.jpgHace unos días asistí a una reunión de conocidos de la universidad que no veía ya varios ciclos. Quedé con un pata que nos encontraríamos en el lugar pactado por los organizadores. El fulano nunca apareció ni se dignó en responder las llamadas que le hice durante un par de horas, tratando de confirmar que lo vería esa noche. 

En fin. Cuando caí en cuenta que el muchachote ya no venía a acompañarme en este encuentro con gente que no veía en años y que tampoco tenía tantas ganas de ver, ya estaba instalada en aquel festín. La gracia del asunto es que sin querer queriendo y mientras esperaba a mi amiguete traicionero, me hice de la compañía de un sujeto que se encontraba en una situación similar a la mía. Ambos compartimos una clase y los presentes en la reunión eran conocidos, pero no cercanos a nosotros como sí la anfitriona, que daba vueltas por nuestra ubicación cada media hora. 

Lo positivo o rescatable de aquella noche fue que poco a poco me di cuenta que este pata podría ser una potencial tentación frente a mi proceso de control de la dependencia frente a una historia fantaseosa con algún galán de 2 x medio. Este patín había evolucionado con los años. Su pinta era otra y muy atractiva, por cierto: espalda ancha, tórax bien trabajado y una barbita tipo candado que le quedaba bien. Además, conforme pasaban las horas y me concentraba más en la conversación con el susodicho y dejaba de lado la impaciencia frente a la llegada de mi amigote y la pocas ganas de seguir en la reunión, notaba la actitud del muchacho.  

En efecto, el tipo se había puesto en plan gileril según pasaba la noche. Uyuy…. Pensé. Pero por más apetecible que podría haber estado el fwqy6catgqky7cajnofemca32dfyzcau9fi79cao3zhuzcan3b4vgcaibfer4cagd3s9vcafdhlrccami1c16ca93md0ycab0xfb5ca5mbybycayep4z2cak2tosbcav2o2l7ca3nrf3ocamhxu0c.jpgplato y considerando que la noche anterior sufrí antojos desesperados frente a mi dieta, no deseaba empujármelo.

 

Es decir, “se suponía que estaba hambrienta”, que la oferta era tentadora y que solo esperaba una confirmación para ser empaquetada “para llevar” a algún hostal cercano; sin embargo, las posibilidades, ideas o razonamiento lógico frente a mi supuesta necesidad y el objeto que pudiera satisfacerla solo quedó en ese plano: pensamientos.

El sentir o, expresamente, el deseo no era real. No quería nada con él ni con otro pata que sí me gustó alguna vez y pensé podría asistir esa noche y que nunca se asomó por el lugar. En fin, concentré mis esfuerzos a aparentar que no había captado ninguna de sus insinuaciones y me hice la loca metiéndole temas y comentarios que, por el contrario, resaltaban que a él lo consideraba como un pata y no como un HOMBRE. Je, je. 

Luego en casa, o más bien, desde que se despidió cuando subí a mi taxi, me alegré por el manejo de la situación, porque la “necesidad” no había sido real y sobre todo porque no caí en seguir la corriente o aprovechar la oportunidad que supuestamente estaba deseando se presentara casualmente. Estoy contenta por haber dado un paso más. 

Yeeeeahhh!!!

Published in:Abstinencia |on Junio 25th, 2008 |2 Comments »

Aló… ¿Papá?

10.jpgCuando ser padre es sinónimo de acosador. 

No pensé volver a vivir esa sensación. Si no me agrada, si no me parece sana, se supone que debo evitarla.

Lo lógico sería que me la cause un hombre a quien veo con ojos de mujer; sin embargo, quien esta vez me puso así fue mi papá. 

No sabría decir si fue una mala coincidencia que se acercara el día del padre y justo mi progenitor me salía con esas, o precisamente por tratarse de esta fecha es que se puso tan, pero tan jodido. 

Creo que la actitud –según yo, reciente y pasajera en mi papá- tuvo como causante la segunda opción, antes planteada. 

En fin. Desde el miércoles previo al día ya mencionado, recibí mensajes de texto y llamadas telefónicas a las 7 de la mañana que por su naturaleza en el contenido y la forma, podrían encajar en el perfil de un enamorada controlador, un esposo celoso –que está de viaje-, o un mero mero acosador. 

En un primer momento, respondí de forma automática –sobre todo a las llamadas, ya que me encontraba un tanto inconciente, por no decir dormida-. Luego me di cuenta que se repetía la misma pregunta o intención, por más que hubieran pasado 18, 12 ó 6 horas desde su última comunicación.  

img024.jpgFrases como, “Estoy en mi trabajo, ¿dónde estás?” o de frente, “¿Dónde estás?”, vistas en mi buzón de entrada me desconcertaban totalmente sobre todo si ya le había comentado algo por la mañana –qué haría ese día y los distritos por dónde estaría- y no me insinuaba algo más que un interrogatorio o marcación. 

Lo curioso era que yo lo vería el domingo –no vivimos juntos, pero le había comentado que pasaría el día con mis abuelos, o sea sus padres, y me dijo que él pasaría un rato por allá-, entonces no le encontré sentido a este acoso innecesario.  

Lo peor de todo es que no sólo deseaba saber dónde estaba, qué iba a hacer ese día o por dónde me encontraría sino que de verdad no me decía por qué quería saber todo eso sin decir algo más. Repito, primero le respondía cual robot y sin paltas de soltar tan valiosa información, pero luego noté que algo pasaba. No solo por la repetitividad de sus mensajes y llamadas con el mismo rollo, sino porque empezaba a sentir algo al respecto. 

Me sentí invadida, acosada, controlada… No por estarlo en sí, sino por tener a alguien que se ponía en ese plan. Malos recuerdos, imprecisos, no sé hasta qué punto reales, idénticos o relacionados, pero finalmente recuerdos emocionales llegaron a mí.  

¡Basta!, dije. Y enfrenté –vía texto- al acosador padre. En realidad no fue un enfrentamiento, pero junto con mi respuesta –de dónde estaba- coloque un frío y seco “¿Por?” A esto, el susodicho mencionó que se encontraría en unos minutos en un lugar público –una avenida entre su casa y la mía- y nada más. Osea, encima tenía que deducir que quería verme en ese punto. Simplemente respondí: “Yo voy a estar en la universidad haciendo un trabajo –lo cual era cierto, pero igual una buena excusa-. Nos vemos mañana.”

Mutis. Ninguna respuesta, ninguna llamada. Un mensaje al día siguiente avisando su localización –el mismo lugar donde yo había decidido ir pic-meet-char-po.jpgpreviamente- y ni más tocó el tema cuando nos enfrentamos cara a cara para el protocolar abrazo. Es más, hasta ese saludo formal fue como abrazar a un teletubbie que ensayaba su mejor sonrisa para que los demás vieran el afecto hacia su hija mayor, mientras se meneaba al ritmo del famoso “Ooah”.  

Ese es mi padre, un hombre que no sabe hablar de frente, que no se pone los pantalones en pequeños detalles como el decir “quiero verte”, “necesito hablar”, “llamo por que me da la gana”; ni tampoco cuando la felicidad de sus propias hijas está en juego. Es que ni de su propia felicidad se preocupa. Eso es lo triste. Qué pena por él. 

Ese es mi papá… el teletubbie disfrazado de acosador. 

¡Feliz día, Po(pá)!

Published in:Cosas que pasan |on Junio 17th, 2008 |No Comments »

2 mujeres, 1 mismo sentir

ternura_by_guayasamin.JPGHasta ahora no le he comentado a mi madre que asisto al grupo, que he sacado este blog y que estoy dándole y dándole a la recuperación. Personalmente pienso que parte de mi proceso es hablar con ella. En los momentos críticos de mi vida emocional me ha sabido escuchar, aconsejar y llamar la atención -con críticas constructivas, felizmente-.

Pero pienso que en definitiva no compartimos la misma preocupación respecto al amor propio y a amar demasiado.

El caso que vi hace una semana, me sorprendió. Nunca pensé que una madre y su hija compartirían una misma sala para hacer terapia sobre el mismo tema.

Como siempre, todo se mantenía en el anonimato, hasta que llegó el momento en que se presentaron aquellas personas que nos acompañaban por primera vez. Para nuestra sorpresa, la joven que fue invitada a comentar sobre su participación en el grupo confesó que vino acompañando a su mamá. Antes de que la madre expusiera su caso, la muchacha fue soltando de a pocos -como nos pasa a las que todavía no reconocemos que tenemos una adicción- lo que ya podíamos deducir: ella tenía un motivo para estar ahí.

Una nueva juvenil compañera se unía al grupo, solo que esta vez también lo hacía su madre.

Son dos personas diferentes con casos particulares e independientes, como dice la promotora del grupo, pero reflejan una situación que quizá muchas de las ahí presentes no podremos gozar: que mientras hacemos nuestra terapia, nuestra mamá también.

Quizá no todos lo entiendan, pero ese detalle es muy significativo para nuestro propio proceso.

Pero como en la mayoría de casos no ocurre esta suerte y es nuestro propio cambio el que nos debe impulsar y esperar lo mismo de los demás, es bueno recordar una de las afirmaciones más sabias de nuestra terapia:

“Dios, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,

 valor para cambiar aquellas que puedo

 y sabiduría para reconocer la diferencia.”

Published in:Ellas |on Junio 10th, 2008 |No Comments »

Huyendo del guapo…

ascensor.jpg 

Hace poco conversé con mi mejor amiga y me comentó que había leído Hombres antojo pero como yo tenía en la mente algo que quería contarle, interrumpí lo que me decía hasta que por fin -golosa ella- con desespero se impuso en la conversación y me dijo:

“Pero debe ser bien guapo ese chico, noooo? cueeentame, ¿cómo es? estoy curiosa.”

What? -me pregunté yo y le manifesté esta interrogante-.

“Ese pues, el de pelo largo y claro, el merengue con manjar blanco y caramelo.”

Demonios, pude comprobar que postear aquella impresión hizo que todo sentimiento, calentura o hasta alucinada alimenticia se fuera del todo. Con la mera acción del posteo había perdido cualquier mísero recuerdo de aquel jovencillo y lo que provocó en mí.

Entonces me sentí bien, porque quería decir que escribir en este blog realmente me estaba liberando de los pasos mentales mal dados o de las tentaciones inoportunas.

Todo bacán, o “todo cool”, como dice mi mejor amiga, hasta que me lo crucé ayer a este bendito sucesor de cristo -sin una pizca de espiritualidad y con recargada sensualidad-.

No tuve problema en sentarme justo delante de el. Es más. Había llegado tarde y desde la puerta oteaba en busca de algún sitio vació al cual pudiera dirigirme sin llamar tanta atención luego de abrir la estruendosa puerta que delataría un retraso de 40 minutos. Pude percibir que el sitio más decente era justo delante del susodicho, a no ser de dos opciones más: cara a cara, beso a beso con el pintoresco profe o de lado a lado, mejilla a mejilla con el mismo. Como ya me sentía superada con el tema de este “semi dios” -dios por la exageración y semi por disminuir la exageración-, ingrese y me instalé en la butaca.

Durante la clase me olvidé del detalle de tener al patín detrás de mí.  De pronto sentí una fragancia a café. Hmm. No pensé en descubrir la procedencia de tan tentador aroma, a pesar de no ser aficionada a esta bebida, pero sí sentí placer olfativo. Al finalizar la clase, me dieron un golpecito en la espalda y fue ahí que recordé la presencia de este sujeto. Pero nooo… No era él quien me pasaba la voz, sino una chica con la que tenía que hacer un trabajo. En fin, hablé con ella y cuando se fue me levanté de la carpeta, giré y oh sorpresa… el muchacho sostenía un vaso “cafetero” que entonaba con la fragancia tentadora que ahora él despedía.

Aquí empezó la huída. En menos de tres segundos –y luego de que mi olfato y vista se percataran de la escena- di otro giro y me enfoqué, cual caballo de carroza, solo en guardar mis cosas y luego en dar la espalda al sujeto. Después me dirigí a la puerta y él estaba justo saliendo. Como yo ya había cogido viada, seguí mi camino hacia la salida. El justo sostuvo la puerta para que yo pudiera salir y se dio el segundo gesto de huída. Salí cual rayo balbuceando un “rashiiiasss”. Una vez fuera, detuve el impulso y me acerqué al ascensor. Justo se estaba llenando de puras chicas. Como me demoré unos segundos, él ya estaba al lado de la otra puerta esperando el ascensor de al lado. Mis sensores detectaron la ausencia de gente alrededor. Entonces, cual salto con jabalina me introduje en el pequeño espacio central que apenas permitía que un escuálido y pequeño cuerpecillo como el mío entrara en el espacio colmado por un grupo de chicas concentradas en su conversación. Fue así que me encontré instalada en esta caja luego de mis repetitivos: “Permiso, permiso. Sí entro, si entro.” Este performance -3er acto de la huída- fue captado por el patín en cuestión, quien miraba, ligeramente asombrado, mis habilidades elásticas y de lenguaje atropellado. Se cerró la puerta y un gran alivio se expresó en una exhalación que no halló eco en el bullicioso transporte.

Igual me avergoncé conmigo misma por esa reacción tan chistosa. Fue como: nooooooooooo chocolates nooooooo. No me los ofrezcan. No, por favooor, que salgo corrieeeeennndoooo.

Más tarde me lo volví a encontrar, pero como ya había reflexionado sobre el tema, me porte cual lechuga fresca de lunes por la mañana. El salía de otro ascensor y yo entraba junto a unas amigas. Notó que estaba por ahí, pero como yo lo ví primero, pude cruzar miradas como si de cualquier hijo de vecino se tratara y seguí con mi “entretenida” conversa con mi grupete.

En fin. Huí, cual conejillo asustadizo, pero luego recuperé el valor y supe pasar junto al tigrezazo sin que se me parara un pelo, al menos no por temor :)

Es bueno tener presente la meta pero tampoco huir de “lo que deberías evitar”. Tengo que convivir con las tentaciones y domarlas dentro de mí. Snif, Snif.

  

Published in:Cosas que pasan |on Junio 5th, 2008 |No Comments »

Demostrando cariño

“Mantenlas abiertas. Relájate. Estoy metiéndote un poco de gel.”

sorpresa.gif

A veces nos concentramos tanto en los demás, en atenderlos, en expresarles nuestro cariño, preocuparnos por ellos -incluyo a hombres, amigos y familia en general- que nos olvidamos de que nosotros también necesitamos esa misma dedicación y afecto y que nos lo podemos dar sin esperar que venga de afuera.

Hoy fue mi último día de trabajo luego de 5 meses de stress y caos. Aprendí y conocí buenas personas ahí, pero también me topé con Robin y Flash. Además, dejé que la desorganización de esta “organización” me tensara y desilusionara por pensar que todo podía ser diferente y creí las promesas que no podían cumplir.

Estoy aprendiendo. Así como también estoy rescatando mi autoestima.

Bajé de peso, me cuesta recuperarlo. Soy casi una dependiente del Ensure y recientemente de Nestum. La salud, a parte del tema nutritivo, también se quedó a un lado. Pero hay cosas que no podemos dejar pasar…

 Ya lo tenía programado para este fin de mes. Me pagaban y por fin me haría este chequeo. Para suerte mía, mi oficina -ahora ex centro laboral- realizó una campaña de salud. Digo que para mi suerte, por el pago, pero también porque es más fácil que nos citen en un lugar para tales y cuales análisis y una que otra visita médica a que nuestro inconciente nos engañe y evadamos aquellos “compromisos” de salud que nos hacemos.

Con gusto puede decir que… me hice el papanicolao!!! Aunque parezca exagerada la euforia, es una hazaña para las mujeres -sobre todo las juveniles, primerisas en el tema e “intocables”- como yo, llegar a hacérselo. Un pequeño sondeo entre mis conocidas arrojó este resultado que comento.

Bueno. Importantísimo hacerlo. Chicas desde los 25 y toooodas las que ya sean activas.

No es tan terrible como pensamos. Es menos fastidioso que una ecografía intravaginal -que también me he hecho hace pocos días por sugerencia del doc.- y es mejor saber prooonto y cada año, si tenemos o no alguna célula cancerígena que es posible de tratar a tiempo.

Todo esto ya lo sabemos, lo hemos escuchado o hablado. El motivo del post es que… ES UNA BUENA FORMA DE DEMOSTRAR QUE NOS QUEREMOS Y ESTIMAMOS!!!

En general cualquier chequeo de salud. Siempre los dejamos de lado hasta llegar muertas de dolor o con una complicación donde el doctor o a la sala de emergencia.

No nos dejemos de lado. Nuestra salud y afecto -hacia nosotras mismas- es un tema de todos los días.

Por todo esto, decidí no renovar el contrato en la chamba -para no morir de stress y desaparecer por lo flaca- y darme ese tiempo de calma y concentración en mí. Mi nutrición, mi peso, mi calma, mi recuperación y mi paz.

Aunque sea por un par de semanas, descanso mental y acción pro-YO :)

Published in:Queriéndome |on Mayo 29th, 2008 |No Comments »

Hombres antojo…

chocolate-dipped-strawberry.jpgDefinitivamente la universidad es el peor sitio para estar a dieta. A dieta de hombres. Claro que este régimen no es por gusto, sino por salud -mental y anímica-.

En fin. Cuando uno tiene su menú casero -enamorado o relación afin- no siempre los platos a la carta que se pasean por tus narices cada día de clases resulta una tentación. Se aprecia, hasta te acostumbras, pero sabes que si estás en un restaurant groument siempre te encontrarás, tarde o temprano, con alguna buena sugerencia del día. Todo esto, hablando superficialmente o para el deleite visual -olfativo, en este ejemplo- porque por lo general encontramos pura nuez de

El problema surgue cuando una anda con el estómago semi-vacío -a pesar de alimentarlo con nutridos polvos de amor propio y autoreconocimiento- y contempla con ojos lánguidos el buffet armado en aquel establecimiento del cual solo fuimos meseras pero que  ahora nos provoca mandarnos un atracón de lomazo saltado o devorarnos un merengue con manjar blanco y caramelo, como el color del pelo de aquel chico de mi clase de 5 a 7pm. jared_leto.jpg

En efecto. Vuelvo a recordar que por una extraña razón me atraen aquellos que parecen copiar el look de Jesucristo. Nada espirituales, pero sí muy sexys.

Es fatal hablar así ahora, pero es mejor que desahoge mi sentir frente a los platillos tentación, antes de pegarles un mordisco y hechar atrás todo lo avanzado. Ojo. No creo que lo haría. Bueno, será porque además no tengo contacto con ellos, pero igual es más el apetito abierto, que la desesperación por llenar el estómago. 

damon.jpgMás tarde, me tropecé con un chico con el que alguna vez compartí un aula, pero que en mi mente solo quedó “el cara de niño”. Otro personaje típico. No recuerdo ni su nombre, a penas visualizo una escena donde alguna vez cruzamos palabras, pero no tengo certeza si fue un hecho o una alucinada. Tercera vez, aproximadamente, que lo veo. Pero luego del jesucristo superstar con barba de estreno, no pude evitar mirar a este nene-viejo más de los 3 segundos socialmente permitidos. Como no quiero pasar de fan enamorada ni de cualquier cosa peor o mejor, desvié la mirada como quien se hace loca completa.

 En fin, ya lo tenía registrado en la retina y en la saliva.

Luego de chupar un limón de conciencia para regresar a tierra y no dejar de lado mi meta, decidí guardar estos manjares en la refrigeradora de la blogósfera. Se quedarán ahí hasta que pueda darme un banquete sin sentirme mal por eso ni tampoco matando mi corazón con trigliceridos de dolor.

Qué fácil la flor se deprime y luego piensa en tramposear con picaflores que sólo traen dulces manjares para una diabética margarita.

Published in:Hornahombres |on Mayo 27th, 2008 |10 Comments »

los aburridos…

shakira-alejandro-la-tortura.jpg

En respuesta a Raulín Raulón.

No es que simplemente chotiemos a los que son buenos, así por así. Muchas veces no los llegamos a conocer o se quedan simplemente como amigos porque no nos parecen atractivos.

No es posible mirarlos con otros ojos cuando tenemos la mira en nuestro hombre-obsesión.

Si en caso la historia con este objeto de deseo termina o se ve truncada, quizá podemos darle atención a este amigo buena gente, solo si es que está realmente detrás de nosotras o por si se transformó en un sapo al cual besaremos y con nuestro amor trasformaremos en un príncipe.

Pero ojo, una vez que nos demos cuenta que es el mismo bonachón de siempre nos aburriremos y nos llamará la atención el coqueteo y superficial atención que algún casanova o ídolo inalcanzable nos dé sin siquiera notarlo o sentirlo como importante.

Siempre -debo decir que solo hasta que nosotras lo evitemos- nos perseguirán los amores problemáticos, los hombres falladitos de fábrica y las obsesiones por estos mismos.

El libro nos ayuda, mediante ejemplos, a reconocer los pasos mal dados y que otras mujeres también han vivido lo mismo.

Lo importante es que también existen grupos de mujeres con las que se puede compartir el proceso de recuperación -grupos de autoayuda- y es una fase clave en el camino de superación de la adicción.

Published in:Persona que ama demasiado |on Mayo 25th, 2008 |No Comments »